Por Ramses Reyes

Muchos venezolanos viven en constante estado de negación, infundado por socialistas que quieren salvar su pellejo en todas partes del mundo ahora que el barco se hunde.

Tanto militantes socialistas de forma premeditada, como ciudadanos confundidos, tienen la costumbre de repetir hasta el cansancio la frase: “esto no es socialismo”, cuando uno de los referentes del modelo del siglo XXI fracasa, tal y como lo hicieron todos y cada uno de los gobiernos enemigos de la libertad durante el siglo XX, dejando un rastro de muerte y hambre por doquier, siendo los más sobresalientes tiranos socialistas de la época, Iósif Stalin y Mao Zedong, ya que entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la República Popular China, suman un saldo de casi cien millones de muertes durante sus respectivos mandatos.

La mayoría de las administraciones socialistas, llegan a instaurarse en la actualidad apelando al populismo y mintiendo sobre sus intenciones e inclinación ideológica, considerando que la posibilidad de hacer la revolución por las armas es poco factible e irrealizable, tal como fue el caso de Venezuela con Hugo Chávez, quien luego de fracasar en su intento de hacerse del poder a través de las armas, no tuvo más opción que rediseñar su estrategia e intentarlo por la vía electoral, y así una vez en el poder, propuso y aplicó una serie de reformas que no solo le permitieron ejercer pleno control político sin ningún tipo de restricciones, sino también ejercer pleno control sobre los medios de producción, acabando con el sector privado a través de limitaciones y sanciones, en el mejor de los casos; y expropiaciones en el peor. Cabe destacar que durante 10 años, el gobierno de Chávez expropió más de mil (1.000) empresas, lo que equivaldría a un aproximado de dos empresas por semana, las cuales abarcaban todos los sectores de la economía, principalmente el sector de la construcción, agroindustria, petróleo y alimentos.

Está claro que el sostén de los modelos socialistas es la generación de una relación de dependencia total de sus ciudadanos hacia el Estado, con la excusa de una supuesta redistribución de la riqueza, “controla los alimentos y controlarás a la gente”, sin embargo, ¿Qué hacer cuando se acaban los recursos como consecuencia de la corrupción? ¿Cuándo estos sólo sirven para mantener los privilegios de la clase gobernante, y al momento en que los ciudadanos se dan cuenta que no pueden satisfacer sus necesidades, empiezan a exigir libertades?, es entonces cuando el tirano no tiene más alternativa que recurrir a la violencia para sostenerse en el poder, y por lo cual en tan solo 55 días de protestas en Venezuela, el régimen ha asesinado 58 manifestantes.

El destino de todo régimen socialista, es como bien George Orwell planteó, ir cayendo en la corrupción modificando las leyes a favor de la nueva clase gobernante, y adaptándolas a nuevas formas de vida cada vez más similares a los burgueses que tanto criticaron. Parece curioso que quienes llegaron al poder sin un centavo, hoy sean los hombres más ricos del país, e incluso del mundo, mientras que los venezolanos son cada vez más pobres o igual de pobres que los demás, y bueno, eso es socialismo.

Esa cantidad de adjetivos innecesarios con el que se etiqueta la barbarie que viven los venezolanos: castro-chavismo, chavomadurimos, narcodictadura, entre otros, no es más que Socialismo. Y no falta quienes digan: “esto no es socialismo sino comunismo”, ignorando que no ha existido régimen comunista en el mundo, ya que este no es más que la etapa final del Socialismo y en teoría supone la desaparición del Estado, sin embargo, como es más que evidente esto nunca ocurre, ya que una vez asumido el poder por parte del Partido, ya sea a través de la revolución (lucha armada) o no, se genera una nueva clase privilegiada (quien gobierna) que controla tanto el poder político como económico, la cual claramente no estará dispuesta a dejar tal cosa.

Y si eres de los que sigue pensando que Chávez, Nicolás Maduro y su gente no son socialistas, entonces responde: ¿quiénes sí lo son?, ¿qué les faltó para consagrarse como tal?, más muertes y terror como las que causaron Stalin y Mao, o más hambre y miseria que la que causó Nicolae Ceausescu en Rumania, o si no como la que azotó a los siete millones ucranianos, a quienes el mismísimo Stalin mató de hambre, ¿será realmente necesario más socialismo para aprender la lección?

Si después de todo, los venezolanos comprenden que el socialismo es el problema, habremos triunfado como Nación, muy a pesar de no haber derrocado de inmediato al régimen. Quiénes salen hoy a protestar deben saber por qué, para qué y por quién lo hacen, además de asumir riesgos y consecuencias. En primer lugar, ¿Por qué? Porque el socialismo los oprime, los violenta económica, política y socialmente, es decir, hoy los venezolanos no pueden satisfacer sus necesidades muy a pesar del esfuerzo que hagan, son perseguidos por pensar diferente, obligados a pensar como masa y no como individuos. ¿Para qué? Para cambiar su realidad, cambiar el sistema que le oprime y no sólo a quién lo dirige. ¿Y por quién? Por él o ella, ya que nadie más que un individuo, ya sea de forma organizada o no, puede y debe exigir que se respeten sus derechos, sus libertades.

Por Ramses Reyes

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