“La fotografía, como cualquier otro arte, es un medio de autoexpresión; y la cámara no es más que la herramienta que emplea el fotógrafo para expresarse”. John Hedgecoe.

German Adolfo inicia en la fotografía en el año 2008 con una Casio, cámara que pertenecía a su hermano y a la que hoy le debe muchísimo. Sus primeras fotografías fueron en la plaza Bartolomé Salom: “yo no salía de esa plaza”, comenta seguro de sus recuerdos; de ahí se mudó de lugar, hasta llegar a la planchita y poco a poco fue haciendo el arte del retrato parte de su vida.

“Para mí la fotografía, a pesar de que sigue siendo un hobby, es algo espiritual, es algo que me relaja, me tranquiliza”. A German lo conocen como “El fotógrafo del Teatro”, o al menos en mi caso fue así, porque confieso que yo realmente quería su puesto. El Teatro Municipal es como su segunda casa, la calle es otro cuento; también se le puede ver en Playa Blanca, con una cerveza y cámara en mano.

Resalta que no tiene estudios fotográficos, y mantiene fielmente la filosofía de no estudiarla académicamente. Hace algún tiempo, en el Teatro Municipal de Puerto Cabello, me dijo: ¿Quién te dice a ti que esa foto está mal? La fotografía la siente libre, no ve el sentido de encasillarla con leyes fotográficas. Aunque, respeta a las personas que lo hacen, para él no es necesario en este momento, sin embargo, no se cierra a la posibilidad de estudiarla más adelante.

“¿Qué quiero mostrar con mi trabajo? El día a día, lo cotidiano, lo que es normal pero no se fotografía porque no es noticioso”. Eso es precisamente lo que más le gusta, “lo que realmente ve la gente y no le para”, además de mostrar gran interés en lo cultural y nuestras raíces; quiere resaltar el sentido de pertenencia, de lo que se ha perdido. Montarse en un autobús o en el metro y sacar la cámara, despojarse del miedo, y recuperar nuestras calles.

Puerto cabello, especialmente Playa Blanca y San Millán, le han abierto las puertas en la fotografía, y no solo en el arte, sino también en un sentido más humano, más humilde. “Registré cuando llegaban los autobuses, ya eso no se ve tanto, pero en su momento, fotografié a la gente, la bebedera, la gente durmiendo en los autobuses; cosas que realmente las personas lo ven normal y por eso no lo registran”. German se ha convertido en un referente en Puerto Cabello, muchos lo han visto, la mayoría de las personas sabe distinguir quién es ese muchacho de lentes y una cámara guindando de su cuello.

“Lo mejor de una fotografía es que nunca cambia, aun cuando las personas que aparecen en ella sí lo hacen” Andy Warhol.

Ver las fotografías de German es recordar, y más allá de eso; hacer inmortal una época, un momento, un acontecimiento.

A pesar de sus estudios sociológicos, se inclina hacia la antropología, hasta llegar a realizar una etnografía de la ciudad, o el estudio de la cultura, que va más allá de documentar, “tienes que ser uno más de ellos”. Precisamente, su Trabajo de Grado fue una etnografía de El Baile de la Hamaca, donde registró absolutamente todo.

Cuando se refiere a la seguridad del fotógrafo con el hecho de sacar la cámara en la calle, comenta que el respeto es lo primordial, debes recordar que estás en su zona, por eso él es German Adolfo, así, sin apellido, “porque uno nunca sabe”, aclara en voz baja.

La anécdota no se escapa de la conversación, cuando German va caminando por la zona colonial del Puerto, y quiere tomar una foto de una invasión, por ejemplo, pero la persona que está ahí no quiere, simplemente se va, no necesita insistir, porque a fin de cuentas es algo privado, es llegar al fondo de un problema en el país.

En Agosto del año 2015 ganó un concurso organizado por la Embajada de Venezuela en México, su fotografía de los Diablos de Yare quedó de primer lugar. Fue el único venezolano que ganó, ya que los otros premiados fueron mexicanos; aunque el concurso era para venezolanos. Se ganó una cámara, y para él esa ha sido la experiencia más brutal que ha tenido, por ahora.

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Comenta con cierta decepción, que los concursos de fotografía en Venezuela escasean, como la comida. German espera que “se abra el abanico de la fotografía, que tristemente se está cerrando”. Y con ello, patear la calle, como se ve en su cuenta de Instagram: @esto_es_calle, donde se consigue una colección de fotografías, algunas de Caracas y otras de Puerto Cabello, y uno de sus últimos trabajos en el cual registró el Tamunangue en Sanare, Barquisimeto.

No hay duda de su compromiso, y tampoco de su gentileza y humildad.  Aunque él no lo dice, se puede percibir el sentido periodístico en sus fotografías; el abandono de una ciudad, y lo que quedó de una época dorada. No hace falta llamarlo para encontrarlo, pues su bicicleta y su cámara están registrando la costa de este pedacito de cielo.

“Lo cotidiano, lo cotidiano, lo cotidiano”, repetirá siempre German.

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