Papá sabe que me gusta el deporte y la lectura. En efecto, no pierde la oportunidad de llegar a casa y sorprenderme con un libro sobre la historia del béisbol venezolano. Una de las curiosidades que más capta mi atención tiene que ver con el contexto económico, político y social que vigila el entorno, sin que el béisbol, que ha servido de expresión y entretenimiento durante muchos años, no le salpique ni un poquito. Esta sentencia podría comprobar la tesis de que este deporte construye fundamentalmente la identidad de un país. Si tal no es el caso, cómo podrían explicarse eventos como: el día que Rafael Caldera tuvo que acortar el discurso de toma de posesión para que nadie se perdiera de la final Caracas – Magallanes del 94, o esa vez que Rómulo Betancourt salió a abrazar a Vidal López, demostrándole su afecto y admiración, cuando éste solo se esperaba un cordial apretón de manos.

Imágenes Archivo Salón de Fama y Museo de Béisbol de Venezuela
Archivo Salón de Fama y Museo de Béisbol de Venezuela

Pero lo que nos lleva a escribir esto en realidad, es que en 1914 surgió un equipo singular, exacerbado en particular por un hecho no beisbolístico, de clase alta y opositor a la dictadura de Juan Vicente Gómez. Aunque a veces se cree que el béisbol no goza de buena fama entre los intelectuales, lo cierto es, que la pelota, las situaciones sociales y políticas no son excluyentes, y, más aún, en un país en pleno auge de influencias estadounidenses.

Procedemos entonces a preguntar: ¿qué tienen que ver los hermanos Machado —Roberto, Gustavo y Eduardo— estos dos últimos, fundadores del Partido Comunista de Venezuela (PCV), y Lorenzo Mendoza Fleury, fundador de Cervecería Polar?

Pues, que junto a Ricardo y Alfredo Sanabria, Pedro Zuloaga, Salvador de la Plaza, Carlos Basso, Carlos Álamo Ibarra, Martín J. Vegas, Feliciano Pacanins, José Loreto Arismendi, Gustavo Delfino, Eugenio Méndez (1), y el poeta Andrés Eloy Blanco (2), formaron el equipo Los Samanes. Practicaban en los terrenos de Nicomedes Zuloaga, en El Paraíso, Caracas, muy cerca de la casa de la familia Boulton; y eran el foco de atención para la prensa gomecista. El equipo los Samanes era el contrincante favorito del equipo Independencia, cuyos integrantes, irónicamente, formaban parte del gabinete de Gómez.

Imágenes Archivo Salón de Fama y Museo de Béisbol de Venezuela
Archivo Salón de Fama y Museo de Béisbol de Venezuela

Jesús Corao —hijo del General Manuel Corao— jugó un distinguido papel tanto deportivo como político: dejó al Independencia para unirse a la novena de Los Samanes, en plan opositor al régimen.

A continuación compartimos el fragmento de un poema escrito por Francisco Pimentel, que revela la yuxtaposición del deporte y la poesía venezolana:

Batazos y pelotazos (Fragmento) (2)

Actualmente el base-ball está adquiriendo

el auge más tremendo;

no hay plaza, ni solar, ni campo llano,

que no invada el deporte americano;

y los que en estas cosas somos legos

tenemos que apurar nuestra paciencia,

pues ya no se habla más de los juegos

de “Los Samanes” o el “Independencia”.

 

Es el tema obligado

que al conflicto europeo ha derrotado;

zeppelines, cruceros, generales,

son hoy asuntos de los más banales;

más nos importa un juego de pelota

que un éxito francés, o una derrota

de los austro-alemanes;

no vale Zar de Rusia lo que un guante

y Hindenburg es menos importante

que cualquier jugador de “Los Samanes”.

 

Tan arraigado este deporte está,

que lo practican, indistintamente,

el chiquillo de bucles en la frente

y el señor de levita y de pumpá.

Y bien, aunque hoy en día no se encuentra

quien repute al base-ball por disparate,

les digo francamente, a mí no me entra

esto de las pelotas y del bate.

 

La guardia del gobierno disolvió el equipo Los Samanes, a esto se le sumó la clausura de la Universidad Central de Venezuela. Nicomedes Zuloaga manifestó a través de El Universal la retirada de la novena del campeonato, dejando al Independencia como campeón absoluto. Confesaría Gustavo Machado a El Nacional que la presión del gobierno los llevó a la desintegración del mismo.

Imágenes cortesía Archivo Salón de Fama y Museo de Béisbol de Venezuela
Archivo Salón de Fama y Museo de Béisbol de Venezuela

Cada uno hizo historia por su parte —entre el orden y el caos, para no caer en limitaciones verbales de lo bueno y lo malo— pasando por nuestra memoria contemporánea como personajes relevantes. El béisbol en Venezuela es sinónimo de unión entre familias, amigos, e incluso de los más remotos oponentes. Pero en otras circunstancias, es poco habitual encontrar una rivalidad tanto ideológica como beisbolística.  

Karina Ávila


REFERENCIAS:
  1. El Béisbol en Venezuela. González Javier. 2003. Fundación Bigott.
  2. Archivo Salón de la Fama y Museo de Béisbol de Venezuela

 

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