Proveniente de una familia humilde, hijo de obreros, aprendiz de mecánico y vendedor ambulante de cigarrillos, son algunas de las particularidades que definen los primeros años de Ramón Díaz Sánchez, una voz insigne del periodismo en Venezuela. Ganador del Premio Nacional de la Literatura 1952, y de una de las más prestigiosas condecoraciones internacionales, el premio William Faulkner de  la novela 1964 por su obra Cumboto.

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Casa hacienda Cumboto, década de 1940. Escenario de la obra literaria de Díaz Sánchez. Posan en la entrada: Don Pancho Brandt, Doña María T. Brandt y Adolfo Aristeguieta Gramcko. Foto cortesía: Memorabilia Porteña.

Con la muerte de Juan Vicente Gómez el país resucita de las cenizas de su atraso

Su obra es producto del impulso esperanzador que apodera a Venezuela tras 27 años de dictadura. El salto modernizador se adueña de una sociedad que apenas conoce de espectros radioeléctricos. Ha llegado diciembre de 1935, muere Juan Vicente Gómez, con ello el país resucita de las cenizas de su atraso. El campo cultural expresa urgencia por reacomodar el imaginario nacional a través de la ficción, y así lo hace. Renueva y prepara su afán para sumar al logro de Rómulo Gallegos –con Doña Barbara, La Trepadora y Reinaldo Solar–, el triunfo de dos nuevos escritores que transformarán totalmente el ámbito de las letras; el país, dentro de poco, conocerá a Guillermo Meneses –y El falso cuaderno de Narciso Espejo–; y Mene, una novela que impone un innovador estilo sobre la narrativa, entre la dispersión y el desarraigo que aplica su peculiar autor, Ramón Díaz Sánchez, quien presenta entre letras una tensión particular conjugada entre poesía y prosa, historia y ficción, todo, bajo los testimonios y memorias de uno de los acontecimientos económicos, políticos y sociales configuradores de la cultura de importación que hoy nos define, al margen de la dependencia producida por la fiebre petrolera que tanto añoraba Venezuela.

Ramón Díaz Sánchez es natural de Puerto Cabello, donde nace el 14 de agosto de 1903. Crece bajo el seno de un hogar que siempre rindió culto al espíritu y le sirvió de inspiración, pues sus padres cultivaron en él una fuerte devoción por la lectura.

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Ramón Díaz Sánchez hacia 1952. Foto: Cortesía: Biblioteca Ayacucho

Hijo de Ramón C. Díaz, tabacalero especializado en la elaboración de cigarros o puros de calidad y de Rosario Sánchez, de oficios domésticos. Ramón Díaz Sánchez asistiría a las escuelas Francisco Kepper, José Ramón Pelayo y Bartolomé Salom –de Puerto Cabello– hasta los 13 años de edad.

Quien llegaría a ser reconocido hombre de letras no pudo estudiar sino hasta el cuarto grado de educación primaria

En 1916 la vida lo pone prueba con una serie de retos y dificultades que deberá afrontar tras una ruda situación económica que se vivía en casa. Completa su formación académica a través del estudio autodidacta; mientras su padre se ve en la obligación de llevarlo a trabajar como dependiente en la casa comercial Otto Raddler Sucrs, no olvidará que este lo familiarizó desde chico instruyéndole la lectura de autores de la talla de Víctor Hugo, Alejandro Dumas, padre e hijo, Max Nordeau y Henrique Heine.

No quedará en vano la herencia cultural de su progenitor, quien escribía versos y era descendiente directo de un abogado que fungió como prominente político, diplomático y periodista de años de antaño que murió de un infarto cuando pensaba enviar a su hijo –Ramón Díaz, padre– a la Universidad.

“Entré en un periódico como entintador de la prensa y cobrador de suscripciones y no sé cómo a las pocas semanas era reportero”

De artista y pintor también tendrá un poco, aprendió a manejar las brochas y elaborar, junto a su tío Ernesto, carteles promocionales para cine y teatro. De su abuelo heredará sus habilidades literarias y periodísticas. Con tan solo 17 años se ve envenenado por una ferviente afición a la literatura. No terminaba de manufacturar tabacos cuando decidió trabajar como distribuidor de los periódicos caraqueños –“Fantoche” y el “Heraldo”, en la vieja ciudad cordial. Del mundo ambulante canjearía las calles por embarrar sus manos de tinta, pues, entre 1920 y 1924 labora en el “Boletín de Noticias” y “El Estandarte”, de Puerto Cabello, entrando en contacto directo con el periodismo, primero como entintador de prensa y cobrador de suscripciones, y dentro de pocas semanas –sin saber cómo– se convertiría en reportero, decidiendo así su nuevo destino.

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Mene, novela que narra al fenómeno petrolero bajo un tono periodístico-literario

Mene es una novela singular de la narrativa moderna venezolana. Llamativa para unos, tediosa para otros, escrita en 1933, galardonada en 1935 por el Ateneo de Caracas y publicada en 1936, es una obra producida a partir de su participación en el grupo literario “Seremos” –el cual funda en 1925 en el estado Zulia, en compañía de escritores y poetas que adoptarían una postura crítica ante el régimen de Juan Vicente Gómez–, su escritura expresa un discurso vanguardista, mimetiza la prosa ágil con el estilo periodístico que lo caracteriza, dando un tono objetivo mientras introduce audazmente un juego de palabras metafóricas.

Ramón Díaz Sánchez pasaría de ser porteño a zuliano, y más adelante caraqueño. Viajaría por todo el mundo y llenaría de orgullo al gentilicio venezolano, cosecharía sin fines de premios y se convertiría en crudo ejemplo demostrador que para triunfar en la vida solo hay que tener motivación, apoyo y sobre todo disposición para realizarlo.

Entre la inocencia y los conocimientos empíricos adquiridos, escucha –en 1922– sobre el petróleo y sus fortunas, entonces decide probar suerte en la ciudad del sol amado, Maracaibo, partiendo en 1924 con un pasaje ganado al leer un discurso en la Plaza Bolívar del Puerto, durante el Día del Árbol de ese mismo año. Una vez llegado al occidente de Venezuela, bajo la sombra de los codiciosos taladros extractores de crudo, la ciudad marabina le pareció un Babel. Emprendió oficio como vendedor de muebles por cuotas, pero una vez más, terminó como redactor de los dos diarios más importantes de la región –“La Información” y “Excelsior”, el destino de este joven estaba claro, el periodismo era su norte. Entre aventuras trabajó con la Caribbean Petroleum, sirvió de Agente de una Escuela Internacional por Correspondencia y corrector de pruebas de una imprenta. Fundó en asociación con un colega un Seminario llamado “Alfa”, que sirvió de puente para establecer relaciones con escritores y poetas para crear en 1925 el grupo literario Seremos.

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Chorro de petróleo. Foto: Venezuela Petrolera: Primeros Pasos

Tras las rejas leería a Madame Blavatsky, Henri Bergson, Miguel de Unamuno, Goethe, Ramón Gómez de la Serna y Jorge Borges. Sin grados, títulos ni diplomas, fomentando su aprendizaje a través del mundo autodidáctico, leyendo, estudiando y meditando hasta que le doliera la cabeza, culminará –por sí mismo– en San Carlos el bachillerato y en Cumaná concluirá el doctorado en humanidades.

Libre de prisión, regresa a Puerto Cabello para contraer matrimonio con una muchacha llamada Isabel. Vuelve al Zulia para radicarse en Cabimas, localidad donde desempeñaría el cargo de Juez Municipal entre 1930 y 1935. En esa ciudad observaría a detalle los pormenores acaecidos por la explotación de petróleo, esa experiencia le servirá para escribir Mene.

Un intérprete proveniente de curazao  reafirmaría que ramón era un asiduo Fanático del BÉISBOL

Ramón fundó un Club de Béisbol integrado por muchachos no mayores de 18 años. De un viejo conocido suyo, llamado Samuel Smith, conoceríamos que conoció a Díaz Sánchez mientras era juez: Hicimos amistad por la afición por el béisbol. Yo jugaba la primera base y el outfield del Venoil; Ramón no jugaba, pero estaba pegao allí porque le gustaba mucho el deporte.  

En 1946 produce los cuentos La Virgen no tiene Cara, El Caminante, y El Reino del Octavo día, el primero obtuvo el premio de El Nacional de aquel año.

Al morir Juan Vicente Gómez se traslada a Caracas, y acogido por Juan de Guruceaga obtiene  empleo en el diario Ahora y en la revista Elite. Díaz Sánchez fue nombrado  jefe de publicaciones del Ministerio de Agricultura y Cría (1937-1939), director de Gabinete del Ministerio de Educación (1940-1941), director de la Oficina Nacional de Prensa (1942-1943), Diputado por el estado Carabobo (1943-1945).

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Rómulo Gallegos y Carlos Delgado Chalbaud, portada de Elite, febrero 1949. Fundación Museo del Transporte.

Bajo el régimen militar de 1948-1949, estuvo por tres meses frente a la Oficina de Prensa, se marchó a Europa como Concejero Cultural ad-honorem en las Embajadas de Venezuela en España, Italia, Francia y Alemania. Vuelve a Caracas y ejerce la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación, entonces en las manos de Augusto Mijares. Elabora un proyecto con la idea de convertir la Dirección en un Instituto Autónomo de Cultura, lo pone en manos de Carlos Delgado Chalbaud, pero lamentablemente Chalbaud es asesinado, y Ramón renuncia para regresar a Europa, en esa ocasión viaja por Egipto, Jerusalén, El Líbano, Siria y Grecia.

Ausentado de la burocracia estatal, decide trabajar en los campos de la literatura, el periodismo, y televisión. Ejerce funciones como subdirector del periódico vespertino El Tiempo. En 1956 lo eligen como Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, y en 1958 le conceden el mismo honor en la Academia Venezolana de la Historia. Ejerce la Presidencia de la Asociación de Escritores Venezolanos en tres oportunidades, y funda una imprenta en Cabimas en asociación con J. A. Ugas Morán, en la misma producirán su primer periódico, el semanario Taladro.

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Miguel Otero Silva, Ramón Díaz Sánchez y Mariano Picón Salas. Grandes escritores venezolanos del siglo XX, hacia 1952. Foto: Biblioteca Ayacucho

Ramón Díaz Sánchez cierra su ciclo vital en la Capital venezolana. Su corazón comenzó a debilitarse en 1947 cuando sufrió un infarto. Muere el 8 de noviembre de 1968 en la entrada de su Quinta “La Milagrosa”, en la Avenida “H” de la Urbanización El Pinar, en el Paraíso. Caracas.

Hoy a casi 50 años de su deceso, no solo debe considerársele como uno de los mejores narradores venezolanos de la primera mitad del siglo XX, pues, al jugar entre la dispersión y el desarraigo para mostrar en su obra una tensión particular entre poesía y prosa, historia y ficción, se convierte junto a José Rafael Pocaterra y Miguel Otero Silva, en un verdadero antecente del genero literario de no ficción en Venezuela, el mismo que tendrá su época de mayor exponencia en los Estados Unidos de América durante la década de los 60s.

Leonardo Petit


REFERENCIAS

Bibliográficas:
  • Ramón Díaz Sánchez, Autobiografía, Puerto Cabello, Fundación Ramón Díaz Sánchez, 1996.
  • Ramón Díaz Sánchez, Mene, Caracas, Editorial Panapo, 2009.
  • Ramón Díaz Sánchez, Cumboto, Barcelona, Circulo de Lectores, S.A., 1972
Electrónicas:
  • Asdrubal Gónzalez, “Recuerdos de Ramón Díaz Sánchez”, Notitarde. Obtenido de http://www.notitarde.com/Columnistas-del-Dia/Recuerdos-de-Ramon-Diaz-Sanchez/2015/11/26/715022/, consultado el 8 de agosto de 2016.
  • Fernando Aínsa, Confluencias de la Diversidad: siete ensayos sobre la inluencia creadora uruguaya, Google Books. Montevideo, Uruguay. Ediciones Trilce, 2011. Obtenido de https://books.google.co.ve/books?id=3YLBRh1jfvgC&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false, consultado el 10 de agosto de 2016.
  • Jorge Rabassa, “Un pozo venezolano se acerca a los 100 años bombeando petróleo”. Obtenido de http://blog.banesco.com/un-pozo-venezolano-se-acerca-a-los-100-anos-bombeando-petroleo/, consultado el 11 de agosto de 2016.
  • Julio Fernández León, “Ramón Díaz Sánchez participó en la génesis”. Obtenido de http://juliofernandezleon.blogspot.com/2011/11/ramon-diaz-sanchez-participo-en-la.html, consultado el 8 de agosto de 2016.
  • Manuel Bermúdez Romero. “Samuel Smith, La ultima entrevista”. Obtenido de http://contextos.blogia.com/2008/060601-samuel-smith.php, consultado el 13 de agosto de 2016.
  • Pedro Pablo Barnola, “La obra literaria de Diaz Sánchez”, documento PDF, Caracas, Centro Gumilla, 1946. Obtenido de http://gumilla.org/biblioteca/bases/biblo/texto/SIC194688_400-403.pdf, consultado el 14 de agosto de 2016.

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