Juan de Castellanos escribió a finales del siglo XVI un poema heroico, Elegías de Varones Ilustres de Indias, acerca de la laguna de Tacarigua y tierras contiguas, versado:

Por la costa de quien memoria hago,/

Atravesando culmen y eminencia,/

en la sierra que tienen nada vago,/

Porque poblada es por excelencia,/

Damos en Tacarigua, que es un lago/

De siete leguas de circunferencia,/

Con islas dentro, do los infieles/

Tienen jardines, huertas y vergeles./

Si queréis que sus nombres os declare,/

Pues la memoria de ellas no se escapa,/

Son Patanemo y Aniquipotare,/

Ariquibano, Guayos, Tapatapa/

Con otras, que si alguno las hollare/

Podría mejorar su pobre capa/

Con el oro que tienen naturales/

En joyas y preseas principales

Jahn Afredo, 1923 pionero de los estudios antropológicos en Venezuela se refiere a la población prehispánica de los Caribes en Venezuela expresando lo siguiente:

“La etimología del gentilicio Bubures ó Bobures puede tal vez establecerse sobre la voz caribe Buburu de los Galibís, y Poburu de los Caribes de Venezuela, voces que equivalen a pies y cuya aplicación a determinadas tribus caribes, tal vez tuvo por objeto hacer resaltar sus condiciones de caminantes, su destreza en la carrera o alguna particularidad en la forma o dimensiones de los pie. En los dialectos caribes, la voz pata o patar significa aldea, sitio o país, de modo que si Borburata es, corrupción de Buburpata, tendríamos averiguado que aquel valle fue asiento de los Bubures. No debe ser mera coincidencia el que al lado de Borburata tengamos otro valle, cuyo hombre revela que estuvo poblado por caribes que eran afines muy allegados a los Bobures. Me refiero al valle y pueblo de Patanemo, que parece corrupción de Patajemeno o sea sitio o país de los Jemenos o Pemenos”.

Sin embargo, según el testimonio Alonso Arias de Villasinda, el 24 de diciembre de 1554, llevó desde Coro a Borburata dos intérpretes chaquetías para que tradujeran las declaraciones en el Juicio de Residencia que efectuaban a Peralvarez; éstas fueron inútiles por no hablar guaiquerí, de cuya lengua eran los aborígenes de la zona circunlacustre. En 1561 Lázaro Vázquez era Encomendero de indios Guaiqueríes en el valle de Patanemo, luego paso está a Alonso Camacho Ravelo, quien pronto se convirtió en uno de los mayores propietarios de haciendas del lugar. Según Acosta Saignes, “los guaiqueríes constituyen un problema en la etnología antigua de Venezuela; debido a encontrarse designaciones de guaiqueríes en las fuentes históricas para grupos diversos. Es por ello, que de acuerdo a esta información, no debería sorprendernos el origen del cacique Patanemo.

Según las crónicas coloniales, por el año 1545, Juan de Villegas procuró conquistar los valles de la costa porteña, pero los caciques capitaneados por Patanemo, Ivoa y Yabuarabarina, se lo impidieron. En 1547 el gobernador Juan Pérez de Tolosa envió a Villegas a tomar posesión de la laguna de Tacarigua, seguidamente avanzo sobre la costa para someter a los naturales de aquel lugar, pero optó por hacer las paces con los caciques, entre ellos Patanemo, el más aguerrido de la zona.

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Ilustración, Cacique Patanemo.

 

Se desconoce si realmente fue un acuerdo amigable. Ya que, formalizado el poblamiento de Borburata, los principales jefes de las tribus de la zona habían sido reducidos por los conquistadores a encomiendas, como sucedió con el cacique Naguanagua, entregado a Peralvarez, poblador de Borburata, disponiendo de sus servicios como caporal en su hato de Valencia.

Respecto al cacique Patanemo es escaza la información. El relato del Hermano Nectario María 1970:43, no es concluyente, se limitó a expresar su liderazgo en la zona. Pero existe una vacilación historiográfica para apuntalar su morada y dominio, quedando sujeto a conjeturas en ubicar el lugar de su residencia en la bahía costera o en las vertientes de Vigirima, donde posteriormente Alonzo Díaz fundó el Hato Patanemo. Lo mismo sucede a la hora de establecer su dominio, si éste iba desde el litoral carabobeño hasta la cuenca del Lago de Tacarigua o de Itabana.

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Rocas y aguas de Patanemo. Imagen de Filippo Bilotti.

 

Patanemo como asentamiento español se fundó en el año 1551 de la mano de Juan de Villegas, catalogada inicialmente como aldea indígena. Pero algún evento extraordinario ocurrió para que Alonso Díaz Moreno la refundara en el año 1567 como Hato. Para el año de 1631 es elevado a pueblo de doctrina San Juan Bautista. En 1636 se tienen noticias de las haciendas del capitán Gaspar Camacho Ravelo, primo hermano de Leonor Jacinta Vásquez de Rojas, prometida del gobernador Ruy Fernández. Estas familias concentraban las encomiendas de aborígenes.

En la sesión del cabildo de Valencia de 1664 se exponen las ventajas de la construcción del camino hacia Borburata, por ser el de Patanemo difícil para el envío de socorro contra los corsarios, y para el abasto de carne de los valles de la costa. Es decir, hasta la fecha era el tramo exclusivo de productos con la región central.

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Petroglifo de Patanemo. Imagen de Miguel Ángel Salas

A mediados del siglo XVII, el cristianismo logró establecerse en la población. En 1670, el alférez Juan Francisco de Elgueta promovió el establecimiento de la parroquia, y fábrica una iglesia, aprobada por el cabildo el 22 de abril de ese año. Diez y siete años después, entre las capellanías que sirven con esclavos y administran los santos sacramentos a la jurisdicción de Caracas se cuenta Patanemo.

La labor emprendida por los misioneros contribuyo con su auge económico. El desarrollo de plantaciones estuvo estrechamente ligado a los censos y obras pías de la iglesia. Entre los principales propietarios de las haciendas de cacao estaba Don Lorenzo de Córdova, dueño de 200 fanegadas de tierras, 20 árboles de cacao para los años 1720-1721. Cabe destacar que la producción agrícola de las haciendas de Patanemo, sirvieron para financiar las reparaciones de las Fortificaciones de Puerto Cabello, tal como lo señala  Diego de Ibarra en su misiva al Teniente de Justicia Mayor de Patanemo el 10 de junio 1765, en la que confirma a nombre de su familia y otros hacendados de la zona, su disposición a participar en el donativo del medio diezmo de las cosechas.

Documento resalta ataque de Piratas franceses.
Documento resalta ataque de Piratas franceses.

Patanemo estuvo bajo la jurisdicción de Valencia hasta finales del siglo XVII, paso luego a Ocumare de la costa. Entre 1750-1785 se presentan sucesivamente con títulos de Teniente, Cabo a Guerra y Juez de Comisos de los Valles de Patanemo y Turiamo: Juan Alonso Muñoz, José Antonio de la Cueba, José García, Manuel Cariños, Antonio Díaz Portales; ocurriendo una sola particularidad con Miguel Antonio Garate, a quien el Gobernador y Capitán General de la Provincia le despacha título de Teniente de Gobernador del Valle de Patanemo en agosto de 1780.

El 28 de junio de 1794 el Gobernador y Capitán General de la Provincia, notifica al Cabildo de Valencia que desagregará esta localidad de la jurisdicción de la costa de Ocumare, pasándola a Puerto Cabello por petición de los hacendados de Patanemo.

 Las guerras del siglo XIX lastimaron la producción y encanto de esta zona, pero no restó su importancia para el país. Su privilegiada posición geográfica no solo le permitió en algún tiempo ser la puerta más expedita para el tráfico terrestre de Puerto Cabello con Valencia, sino que también alcanzó importancia por sus bondades agrícolas, dándole papel preponderante en la actividad comercial en el siglo XIX.

Después de la guerra federal, el presidente de Venezuela Juan Crisóstomo Falcón convocó a una Asamblea Constituyente para crear una nueva constitución. En esta se consagrarían los cambios transcendentales para la República, entre ellos fijar una residencia al gobierno Nacional, proponiéndose entre las ciudades a Patanemo.

La prensa caraqueña del 26 de febrero 1864, fijo posición:

¡Quimérico pensamiento; la sola traslación de los archivos mobiliarios y personal vendría a ser un semillero de inconvenientes. Puerto Cabello la insalubridad de su clima, mortífero para los extranjeros y para los habitantes del interior¡ ¿quién será el que dispute a Caracas el derecho inmanente de ser la capital de la Unión Venezolana, derecho sancionado por el tiempo, autorizado por los hechos, confirmado por la historia? 

El 28 de marzo de 1864 la República adopto el nombre de Estados Unidos de Venezuela, se ratificó a Caracas como sede del gobierno central. Mientras la propuesta  de convertir a Patanemo en capital quedó engavetada en los “archivos del olvido republicano”.

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Jahn Afredo. Imagen tomada de Historia de la Ingeniería en Venezuela, Eduardo Arcila Farías, 1961.

Elvis López Navas

Referencias:

  • Juan de Castellanos: Elegías de varones ilustres de Indias. Introducción y notas: Isaac Pardo. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1962.
  • María Magdalena Antczak, Andrzej T. Antczak Los ídolos de las islas prometidas: arqueología prehispánica del archipiélago de los Roques. Equinoccio, 2006
  • Juicios de residencia en la provincia de Venezuela. Volumen. Marianela Ponce de Behrens, Diana Rengifo, Letizia Vaccari de Venturini, Academia Nacional de la Historia (Venezuela) Academia Nacional de la Historia, 1980
  • Nectario María. Historia documental de los orígenes de Valencia, capital del estado Carabobo, Venezuela: estudio histórico-crítico del proceso de su fundación. 1970

 

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Elvis López
Redactor especializado en historia @RevistaPCD. Politólogo, docente universitario, investigador.