Elvis López no tiene apuro. Relajado, puntual y discreto. Con paciencia recorre el llegar del entrevistador, lo analiza, se pone de pie y le da un apretón de manos. Al nuevo integrante de la Academia de Historia del Estado Carabobo lo encontramos frente a la vieja Casa Guipuzcoana de Puerto Cabello. Al saludarnos, era imposible evadir aquel comentario: —Se las robaron, se han robado las gigantescas cadenas del Monumento del Águila. Sorprendidos de nuestro asombro, frente a un crimen sin investigación y resaltando el gran valor simbólico que tienen muchos monumentos de la ciudad, así inició nuestra conversación.

Luego de unos minutos, bajo la sombra de los árboles pudimos entablar una interesante y tranquila entrevista, en la que analizamos temas políticos, históricos y económicos, pero sobre todo abordamos el perfil de un joven investigador que no solo es descendiente de Juan José Mora, pues, le apasiona buscar historias en viejos papeles, documentar sus hallazgos y darlos a conocer, motivo suficiente para ser incorporado como “miembro correspondiente” de la referida Academia.

Caso histórico de Puerto Cabello. Fotografía: Lucero Márquez (@LLMarquezAl)

Venezuela, la tierra donde pocos acceden al capitalismo

—Ni siquiera durante la Guerra Federal, que fue atroz, ni durante la Guerra de Independencia, que también fue atroz, llegamos a tener lo que hoy tenemos como sociedad.   Yo difiero mucho de que nosotros estemos viviendo un sistema socialista, aquí todavía queda el cimiento de lo que es la estructura del Estado del mercado; pero también debe entenderse que galopa la anarquía de un grupo, si vamos a la definición de oligarquía, entenderemos por ella a un grupo de pequeños malos que están ejerciendo el poder para sus intereses personales…

Elvis comprende el asunto, quienes gerencian al Estado impiden que en Venezuela se viva una economía sana, donde el libre mercado sea la ley, donde la oferta y la demanda sean los indicadores que marquen precios, donde todos podamos tener la oportunidad de emprender, invertir e intercambiar divisas… Este historiador entiende que se deben inyectar ideas que ayuden a reparar el daño social, que fomenten el emprendimiento, y más allá, nos hagan ser conscientes de nuestra historia.

Uno de nuestros problemas históricos es el de la vocación

—Yo parto de que a cada quien debe corresponderle un rol dentro de la sociedad. No es una cuestión del gobierno, es una cuestión de las instituciones. Yo creo mucho en el Estado Republicano, equilibrio de poderes, y que cada quien dentro del sistema debe cumplir su rol. Las instituciones educativas deben cumplir su rol de enseñanza, de investigación y de aprendizaje desde temprana edad, porque cuando eres joven enfrentas uno de los problemas que nosotros tenemos históricamente, que es el de la vocación, uno llega al liceo y va a salir del bachillerato y no tiene donde ubicarse porque resulta ser que te dijeron que tu ibas a ser médico, porque te lo inculcaron tus padres o alguien te condicionó para eso, pero tu vocación interna no es esa, y por temor a lo que te dicen los demás, terminas frustrándote como profesional, y no terminas los estudios –o peor aún, haces las cosas por hacer, sin ética, solo por dinero– y esa es una labor a la que corresponde dar un viraje totalmente radical, porque el proceso educativo en estos últimos años ha ido en retroceso…

La historia es la salvación, nos permite comprender el presente y decidir a donde ir

—De cómo debe fomentarse la historia, eso ya es una cuestión que creo que nace con cada quien, eso es como al que le gusta ser músico y le gusta la música desde pequeño; al que le gusta la historia y le gusta la educación y le gusta el deporte, eso vamos a decir que va en la sangre, pero alguien debe ayudarte a descubrir lo que corre en tu sangre.

Yo he pasado unas… con historiadores que dejan las cosas hasta allí

Toda investigación debe tener un punto de partida, pero también debe delimitarse cuál será el punto de cierre. Elvis resalta que hay mucho material que revisar nuevamente, pues, se ha encontrado con trabajos cuyas expectativas no se han cumplido, que no han seguido metodología, pero que aun así han salido publicados, y esto le preocupa, y mucho…

—Yo me he topado historiadores que cuando no encuentran algo y no quieren seguir buscando, por flojera, te dicen: “vamos a dejar esto así y arrematamos con otra cosa”, y terminan inventando, eso no debe ser así, es algo peligroso para nuestra juventud. Es importante que nuestra juventud conozca la historia verdadera. En estos tiempos de globalización deben conocer la historia basada en hechos científicos. Por supuesto que la cultura, las tradiciones y las creencias están arraigadas en los pueblos, en las costumbres. Los que se están haciendo en la historia tienen que hacerlo desde el objeto más científico, más verificable y verdadero…

— ¿Qué nos dices en cuanto a las polémicas de la oficina del cronista municipal?

— En este caso no quiero tocar nombres. La figura del cronista debe direccionarse hacia la búsqueda del material científico, dedicar un trabajo a través de una oficina con una estructura organizada, que no dependa nada más de una sola persona, que sea un equipo de trabajo profesional, un equipo de investigadores del patrimonio de la ciudad. La historia no implica nada más los acontecimientos militares, hay una historia de la gastronomía, una historia del deporte, de la economía, de lo que es el Puerto como puerto, de las embarcaciones; entonces tiene que ser una visión amplia. Las autoridades municipales tienen que abocarse a dar una respuesta a lo que ha venido sucediendo en los últimos años con esa figura. Independientemente de nombres, debería llamarse a la reflexión de todos los que estamos involucrados en esto, y hacer un equipo de trabajo, un equipo interdisciplinario que dé respuestas satisfactorias a la ciudad.

Elvis López, miembro correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo. Casa Guipuzcoana de Puerto Cabello. Fotografia: Lucero Márquez (@LLMarquezAl)

Una mala experiencia en prensa lo llevaría a dar con la Academia de Historia

—No es fácil escribir desde Puerto Cabello, tampoco es fácil darse a conocer en el estado o que te lean en todo el país, esto no es fácil, este es un espacio que no a muchos gusta, la lectura es una cuestión difícil, hay limitaciones. Yo publicaba artículos en prensa local, pero hubo un inconveniente, le atribuyeron la autoría de uno de mis trabajos a otra persona, supuestamente por los derechos de una fotografía, pero eso fue un abuso porque él no escribió ese texto… A raíz de eso Pepe Sabatino me sugirió que estaban los medios digitales, me dieron la oportunidad de publicar artículos en el portal de la Academia de Historia y en el de Revista PCD, luego me recomiendan participar en un concurso de crónicas sobre Puerto Cabello, y lo gané, me pidieron el currículo para postularme a la Academia de Historia Carabobo y se dio el proceso.

— Una vez se realice el acto de incorporación ¿En qué investigaciones trabajaras?

— Seguiré trabajando líneas de investigación sobre Puerto Cabello y Mora. De Puerto Cabello hay mucho que escribir, hay mucho que revisar, hay mucho que rectificar. Tengo varios trabajos que se han publicado en Revista PCD, está el caso de Gabriel Salom, el caso de Maitín y el de José Félix Mora –que todo el mundo lo tiene como nacido en Puerto Cabello y el nació en Borburata, al igual que Juan José Mora. También tengo trabajos del contexto carabobeño, de gobernadores de Carabobo con origen porteño, presidentes carabobeños. En fin, hay un material bastante interesante, pero las líneas de investigación de Puerto Cabello se tienen que agotar y seguir trabajando a través de prensa escrita y medios digitales. También tengo un libro por publicar, un trabajo presentado hace más de nueve años con Alexis Coello, que es sobre la Guerra Federal en Morón, pero en ese momento no se encontró el financiamiento para ello.

Ahora que hablas de Mora, encontré que eras descendiente de Juan José Mora, ¿es cierta esa información?

—Sí, sí, claro. Mi mamá es Navas Mora, ella es bisnieta del Coronel Antonio Mora González, a la vez él era hijo del General José Félix Mora. José Félix era hijo de Juan José Mora. Es una familia de varios militares, estuvieron en la Guerra de Independencia, en la Guerra Federal, en la Revolución Legalista, en la Revolución Liberal; estuvieron con Cipriano Castro, con Gómez…

— ¿Y tus familiares te contaban sus historias? ¿No hubo un estímulo aquí para que investigaras luego?

— También debo decirte que mí estimulo en esto fue mi papá, a mí me gusta mucho la historia y eso me lo transmitió él. Mi padre conocía de libros, él llevaba los textos a casa, me decía: “mira hijo me regalaron esto”, y así comenzó todo. Era un gusto que mi papá me regalará libros… Desde luego, había una inquietud por la historia de los Mora. En casa de mi abuela había un baúl y estaban las pertenencias de ellos. Mis abuelos me contaban sus historias. Desde pequeño me atrajo eso, y luego me dediqué a estudiarlo de manera científica, a recopilar datos. Más que todo me ayudo la estancia en Mérida, la biblioteca Febres Cordero. Si yo no hubiese tenido la oportunidad de estudiar en la ULA, no hubiese conseguido tanta información de Puerto Cabello y Mora.

— ¿Qué había en el baúl, aún existen esos objetos?

— Algunas cosas me quedaron a mí. Mi abuela ante de morir me las dio. Otras las tienen mis primos, otras me las facilitaron después de morir mi abuela. Me dieron una espada, un sable –mi abuela ya me había dado uno que estaba un poco deteriorado–,  no sé a quién de ellos pertenecía porque eran como cinco militares. También tengo un diploma de la Revolución Legalista, allí están firmas del papá de Arturo Michelena, de varios ministros, Velutini, Barroche; personalidades de la historia política de Valencia, creo que también está Manuel Corao.

Elvis se despide preocupado

Ensenada de pesos rendidos y Julián Ibarra, el negro que le dio la espalda a la gloria, de Miguel Elías Dao, figuran entre sus primeras lecturas. Entre los seis y ocho años, también leería a Cumboto y Guzmán, elipse de una ambición de poder de Ramón Díaz Sánchez. Solo nos queda decir que Elvis inhala y exhala historia, y al hablar del viejo Puerto, se muestra nostálgico y hasta preocupado.

— Me impacta como cambió Puerto Cabello, como desapareció la ciudad de tardes tranquilas, esas tardes de compartir cafés. También me impacta como el país está sumergido en violencia, en tinieblas; que haya personas que han dedicado su vida por la cultura, por la educación, por la ciencia, por el deporte… personas que su trabajo no se conoce porque mataron sus obras y no se difunden. Eso me ha hecho pensar un poco egoísta, y preguntarme: ¿es momento de trabajar por uno y para la familia y cerrarle la puerta a los demás? ¿Ese será el rol que ahora nos toca a los venezolanos, ser egoístas? Venezuela ya está siendo una sociedad totalmente despegada, sin sentimientos y lamentándolo mucho no sé los frutos que vayamos a tener en el futuro próximo. Tenemos que frenar eso, tenemos que transformar esa realidad, tenemos que conocer y difundir nuestra historia…

Texto: Leonardo Petit

Fotografias: Lucero Márquez

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