“Era estúpido, inconveniente e irritante más allá de lo creíble que todavía le faltaran cuatro días para poder hacer magia…pero tenía que admitir ante sí mismo que ese sinuoso corte en el dedo podría haberlo derrotado.”

 

En 1997 la autora J.K.Rowling publica Harry Potter y la Piedra Filosofal, convirtiéndose en el inicio de una mágica aventura y los referentes de ideales de una generación entera. La narrativa que expone Rowling en sus novelas incitan la imaginación y pronto su imperio de ficción se convirtió en lo que cada uno de los fans de las novelas podríamos esperar. Pero más que crear un legado de fanáticos haciendo largas colas a media noche para los lanzamientos, la saga de Harry Potter se unió indiscutiblemente a la lista de las novelas de aprendizaje que llevarían un mensaje conciso a su población: Valentía, entereza, amistad, familia y sacrificio.

Bildungsroman es la narración que muestra el crecimiento moral y psicológico de un personaje juvenil que a través de los años puede apreciar las diferentes perspectivas del mundo para finalmente tomar acción en su propio destino. El viaje de Harry Potter, un chico huérfano que vive con sus tíos poco afectivos, inicia cuando le llega una carta de una escuela de magia, introduciéndose a una realidad que le presentó la posibilidad de conocer el afecto que se le había negado pero también la fuerza y valentía que yacía dormida dentro de él.

La autora nos muestra el crecimiento de Harry y sus amigos a través de sus años escolares así como los retos que tuvieron que enfrentar para liberal al mundo mágico de un temible mago. En el viaje hay momento de mucha alegría pero también de profunda tristeza y sin embargo Harry siempre se vale de sus amigos y su heroísmo para seguir adelante y enfrentar sus más grandes miedos.

Con el aniversario número 19 del primer libro y el número nueve del último, J.K.Rowling lanzó el esperado 8vo Libro, The Cursed Child, que narra las aventuras de los hijos de nuestros personajes favoritos. Y resulta imposible para mí no hacer reminiscencia de la última vez que leí por primera una novela del mundo de Harry Potter.

Todo comenzó en la mañana de navidad del 2008…

“Estaba nevando para cuando Hermione se hizo cargo de la vigilancia a medianoche. Los sueños de Harry habían sido confusos y perturbadores. Nagini entraba y salía de ellos, primero a través de un anillo gigante agrietado, después a través de una corona de Navidad de rosas.”

Las páginas pasaban y mi imaginación se iba sumergiendo en el mundo que ya conocía, viajando con varitas, cursando los cielos sobre dragones y robando reliquias escondidas.

Fueron tres días borrosos, de alguna forma me encontré que era 27 y mi mama ya hablaba de año nuevo. Al gordo libro le quedaban pocas páginas. Sentí la muerte de Dobby, más sentí pena por mi héroe favorito que tenía esta maña de cargar con la culpa. Y entonces…

“Dumbledore la observó alejarse volando, y mientras su brillo plateado se desvanecía le dio la espalda a Snape, con los ojos llenos de lágrimas.

-¿Después de todo este tiempo?

-Siempre-dijo Snape.”

Mi corazón se partió al saber que por tanto tiempo Severus había sido fiel a su amor por Lily. En mis cortos años de mi vida ese había sido el mejor de ejemplo de amor romántico que había presenciado.

Pero el momento de la verdad llegó cuando Harry caminó a su muerte. Que él viera  a sus seres queridos fallecidos dándole fortaleza para cumplir el sacrificio fue mucho para mí.

Yo lloraba y de hecho fue la primera vez que una lectura me llevó a las lágrimas. Sentí verdadero dolor.

“-Ya casi has llegado-dijo James.-Estás muy cerca. Estamos…tan orgullosos de ti.

-¿Duele?

La pregunta infantil había salido de los labios de Harry sin poder evitarlo.”

Días después reflexionaría de lo increíble que es la literatura y como nos conectamos con ella. En ese momento no me había fijado en lo valioso que fue la Saga que me acompañó en la entrada a mis vertiginosos años de la adolescencia, y sin embargo una parte de mi supo que las novelas tienen que ser capaces de transmitir un mensaje concreto a su lector, un mensaje que se pueda sentir y reflexionar para que pueda pasar a la historia.

Años después pude escribir mi trabajo de graduación para bachillerato sobre el mecanismo de la Sinestesia literaria en una novela de Allende para la evocación de sensaciones que pudieran llevar al lector a la reminiscencia. Eso quiere decir que en mi versión más ingenua traté de explicarme porque cuando leemos somos capaces de conectarnos y transportarnos en cuerpo y mente al mundo de la lectura. En ese momento supe que la Psicología seria mi camino a seguir y que de alguna manera seguiría escribiendo. Hoy en día puedo dar respuestas más complejas pero la influencia que partió de las novelas de Rowling quedaran impregnadas en mi memoria.

Harry Potter es una generación de jóvenes (y no tan jóvenes) que así como el protagonista, tomó las palabras de Dumbledore como consejo y aprendió que hay que tener más valor para enfrentar a nuestros amigos que a nuestros enemigos, que son nuestras decisiones (más que nuestras habilidades) las que demuestran lo que somos, que siempre seremos fuertes a medida que estemos unidos y débiles a medida que estemos divididos, que todos tenemos luz y oscuridad en nuestros corazones y que lo importante es cuál de ellas decidamos actuar, y finalmente que no es a los muertos a los que hay que tenerles pena, sino a los vivos, sobre todo a los que viven sin amor.

Harry Potter es una generación entera de jóvenes (y no tan jóvenes) que todavía espera ver una carta en su correo, que atesora cada novela como mucho amor y vehemencia, que reconoce con solo dos segundas la película que pasan en Warner y que por sobre todo podrá vivir la magia por muchos años más.

Ahora toca leer sobre la siguiente generación en The Cursed Child y esperar por la película de Animales Fantásticos y dónde encontrarlos. Por mi parte tomo agua en mi jarra de butterbeer (Bebida predilecta de los estudiantes) mientras uso mi bufanda y sé que nunca dejé de ser la niña que deseó vivir en Hogwarts porque así como el héroe termina su viaje en el retorno a casa, esta generación sabe que Hogwarts tendrá siempre un lugar para nosotros.

“El otoño pareció llegar repentinamente ese año. La mañana del uno de Septiembre era crispada y dorada como una manzana y mientras la pequeña familia se apresuraba a cruzar la ajetreada calle hacia grandiosa y sombría estación…”

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Andrea Molina
Editora @RevistaPCD. Me gusta el te negro y estudio Francés. Estudiante de Psicología. Preparadora Universitaria.