Para nadie es un secreto que el béisbol de Venezuela es de los mejores del mundo, los peloteros que se desenvuelven a escala mundial de manera sobresaliente tienen etiqueta criolla. Y es que esa pasión por querer ganar a como dé lugar, esa alegría que se vive al pisar el terreno de juego, sentir el olor a tierra y grama recién mojada, el regocijo de lograr una excelente jugada o esa mirada fría a la hora de pararse al lado del plato o de subirse al montículo, solo se aprecia en jugadores nacidos en este país, donde una arepa con mantequilla y queso es el mejor plato que puedes comer antes de dormir y otro con arroz, caraotas, carne mechada y tajadas forma parte de la gastronomía típica por excelencia en el país donde nacen beisbolistas con ansias de ser campeones.

Hay grandes jugadores que han nacido y crecido en diversas partes de todo el territorio nacional, por mencionar alguno de los que vive un gran presente podría nombrar a Miguel Cabrera, oriundo de Maracay, quien sus números lo sitúan en la lista de los mejores bateadores de todos los tiempos. Sin embargo, existe una ciudad que se ha convertido en la cuna de extraordinarios peloteros a lo largo de su historia, y ese lugar es Puerto Cabello.

Según registros del portal web www.purapelota.com, la Ciudad Cordial de Venezuela ha aportado 44 jugadores profesionales desde 1921, entre los que destacan personajes como Iván Arteaga, Víctor Moreno, Carlos “El Toro” Zambrano, Ronny Cedeño o el “Kung Fu Panda” Pablo Sandoval. No obstante, a esa lista de peloteros se le agregó un nombre más y fue el de Willson Contreras, un joven de apenas 24 años que logró conectar cuadrangular en su debut como bateador en las Grandes Ligas y al primer lanzamiento que recibió para adjudicarse un pequeño lugar en la historia del deporte del diamante. Sin embargo, para reconocer este extraordinario desenlace hay que retroceder unos años atrás y así apreciar cómo todo esfuerzo tiene su recompensa.

Contreras nació el 13 de mayo de 1992 en Puerto Cabello, estado Carabobo. Formado en una familia de escasos recursos su madre trabajaba en una escuela como conserje y su padre hacía productos de limpiezadesde pequeño se refugió en el deporte que mueve la pasión de gran parte del público venezolano y dedicó toda su juventud al mismo. El sacrificio, su esfuerzo y dedicación lo llevaron a firmar en julio del 2009 un contrato como agente libre a los 17 años de edad con la organización de los Cachorros de Chicago. Debió dejar su hogar y su familia para partir a Estados Unidos en busca del sueño que lo acompañó desde niño y de ahí en más comenzó con su travesía hacia el éxito que lo arropa hoy en día.

En sus dos primeras temporadas en la Liga de Verano Dominicana, un torneo para jugadores novatos afiliados a equipos de la MLB, promedió .244 de bateo con 43 imparables en 176 turnos, 1 cuadrangular, 15 carreras impulsadas y 24 anotadas para tener un comienzo bastante discreto.  

En Venezuela recibió la oportunidad de jugar a los 21 años de edad con los Tigres de Aragua, equipo que también posee la ficha de su hermano William Contreras, entre las temporadas 2013 y 2014. Antes de jugar en el conjunto criollo, los Cachorros de Chicago decidieron moverlo a la posición de receptor, después de haber jugado durante su juventud en el cuadro y en los jardines, dicha resolución sería a la postre algo bueno para la carrera de Contreras, quien vio acción en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional en 33 encuentros, conectando 5 cuadrangulares, impulsando 17 carreras y promediando .283 con 23 imparables en 81 turnos al bate.

Posterior a su paso por la pelota de nuestro país, el porteño escaló hasta la categoría Doble A en el 2015 con los Tennessee Smokies en la Liga del Sur. Allí tuvo su temporada más larga, en donde disputó 126 encuentros, tomó 454 turnos y dio 151 imparables para promediar .333 y acreditarse la corona de bateo. Además, disparó 8 vuelacercas, impulsó 75 carreras y anotó otras 71 para demostrar su calidad con el bate, siendo el mejor productor de su equipo y firmando su temporada más destacada desde su llegada al béisbol estadounidense.

Los elogios no se hicieron esperar y acompañado de ellos, Contreras recibió varias distinciones como: Jugador del Año en las Ligas Menores por los Cachorros de Chicago, fue elegido en el equipo todos estrellas de mitad y final de la temporada y también fue nombrado All Star de las Ligas Menores y de AA por Baseball America. Todas estas consecuciones lo llevaron a ser considerado como el segundo mejor prospecto de la organización de Illinois, logrando ser superado solo por su compatriota Gleyber Torres.

Su ascenso comenzó a ser rápido y vertiginoso. A principios del 2016 fue llamado por los Iowa Cubs de Triple A para jugar en la Liga de la Costa del Pacífico. Se abrió camino en el equipo y paso a ser una de las figuras del mismo. En 54 juegos disputados estuvo 203 veces en la caja de bateo para dar 71 incogibles y promediar un sólido .350. Asimismo, impulsó 41 carreras, anotó en 40 ocasiones y voló la cerca en 9 oportunidades.

Su capacidad con el bate y la mejoría en su defensa detrás del plato lo llevaron a ser ascendido a los Cachorros de Chicago en las Grandes Ligas el 17 de junio de 2016, después de dominar con claridad en las Ligas Menores. Ese mismo día hizo su debut en la MLB al ingresar en el noveno episodio por su compatriota Miguel Montero. El encuentro estaba 6-0 a favor de los suyos cuando tuvo la oportunidad de recibir los envíos del relevista Justin Grimm, quien sacó el acto sin más complicaciones que un imparable y un boleto. Al criollo 347 en debutar en las Grandes Ligas le tocó saludar a su compañero de batería y esperar al resto del equipo en el medio del diamante para celebrar la victoria ante los Piratas de Pittsburgh, sin embargo, lo mejor estaba aún por venir.

Un par de días más tarde y ante el mismo rival, a Willson Contreras le había llegado la oportunidad de demostrar su poder, después de ingresar como bateador emergente en el sexto episodio por el lanzador Kyle Hendricks y con un hombre en primera base.

Hizo el calentamiento previo, recibió una ovación de la afición local, vio las últimas indicaciones del coach de tercera y se plantó en la caja de bateo ante el torpedero de los Piratas, A.J. Schugel. La sensación en el Wrigley Field era totalmente expectante, ante un público de pie y al primer lanzamiento, el criollo hizo contacto a un cambio de velocidad que se quedó alto y un par de segundos después la pelota estaba a 417 pies del plato. El sonido entre el bate y la pelota fue seco y la ovación no se hizo esperar, durante todo su eufórico recorrido por las bases la audiencia presente lo alentaba, sabían que en ese jugador había un futuro prometedor para un equipo que no logra conseguir una Serie Mundial desde hace más de un siglo cuando doblegaron a los Tigres de Detroit y obtuvieron su segunda corona.

Su llegada al dugout estuvo llena de abrazos y felicitaciones por parte de todos sus compañeros, en el ambiente se sentía la alegría del equipo por el éxito de un novato que promete, y luego del grato trayecto entre palmadas en su espalda y gritos de júbilo, salió una vez más para recibir y agradecer todo el respaldo de los aficionados de los Cachorros quitándose el casco y haciendo gestos de respeto.

Con un solo swing el carabobeño ya había implantado varias marcas en su naciente etapa en las Grandes Ligas:

  • Se convirtió en el pelotero 117 en conectar cuadrangular en su primer turno en la gran carpa.
  • Es apenas el jugador número 30 en la historia de las mayores en lograr sacar la pelota en el primer lanzamiento recibido.
  • Es el tercer venezolano que lo logra después de Alex Cabrera (2000) y Gerardo Parra (2009).
  • Se convirtió en el tercer bateador emergente que debuta con un cuadrangular en su primer lanzamiento.
  • Además es el octavo criollo que logra conectar un jonrón en su primer encuentro en las Grandes Ligas.

Luego de ser considerado por muchos como el futuro receptor de los Cachorros, el venezolano demostró que tiene ese lugar casi asegurado y en 36 actuaciones con los de Chicago ha conectado 33 imparables en 125 turnos para promediar .264, además de aportar 5 cuadrangulares y 36 carreras producidas entre impulsadas y anotadas.

Un joven que no tiene como opción perder, así lo comentó el gerente de Iowa Cubs, Marty Pevey, en una ocasión. Después de un partido, Contreras entró a la oficina de su patrón y le dijo “Estoy cansado de esto. Estoy cansado de perder. No quiero perder más. Tenemos que empezar a ganar”. Una cualidad de liderazgo que no cualquier jugador posee y menos uno de tan corta edad.

Sus sueños comenzaron en las calles de Puerto Cabello, cuando salía a jugar “pelotica de teipe” con su hermano y se materializaron con los sacrificios, las lágrimas, el sudor y las horas incontables de entrenamiento. No ha podido todavía llevarse a su familia que se encuentra en Venezuela y con la cual mantiene un contacto constante. Cuando firmó les compró una mejor casa con su primer sueldo, sin embargo, su meta es conseguirles un hogar en Chicago para compartir todos sus logros con ellos.

De ahora en adelante la historia de Willson Contreras está en sus propias manos. Cada vez que suba a la caja de bateo y haga lo que mejor sabe hacer, el lápiz comenzará a escribir solo y demostrará a muchos jóvenes de nuestro país que los sueños están para cumplirse y que con dedicación todo es posible.   

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