¿Qué tienen en común Mark Zuckerberg, creador de Facebook; J.K.Rowling, autora de Harry Potter; Cristina Aguilera, cantante de la icónica “Ven Conmigo”; y Audrey Hepburn, actriz de la memorable película “Desayuno con diamantes”? Que todos estos grandes personajes han revolucionado con sus invenciones al mundo y se caracterizan a sí mismos como introvertidos.

Carl Jung establece que la Introversión es la actitud que toma un sujeto en cuanto dirige su interés en los procesos internos de la vida psíquica, por lo que se interesan más por sus pensamientos y emociones, lo que a su vez lo vuelve más introspectivos.

Los introvertidos cumplimos un rol dentro de la sociedad, no deberíamos sentirnos presionados por salir a rumbear, o decir nuestros nombres frente a un grupo de completos extraños. Lo cierto es que el mundo necesita más introvertidos que se sientan cómodos siendo lo que son, porque de otra forma nada sería como lo conocemos. Se calcula que en Estados Unidos un tercio de la población es introvertida, mientras que en el mundo la mitad de la población lo es. En un sistema de educación, laboral y social como el nuestro, donde los más “abiertos, carismáticos, simpáticos y bochincheros” reciben mayor atención que los que prefieren leer un libro en recreo, trabajar en solitario y no hablar en grupos grandes, reciben calificativos que indican algo fuera de la norma: Tímido, asocial, raro, problema.

La realidad es que estos niños pueden ser (y la historia lo ha demostrado) los próximos grandes pensadores, y sin querer queriendo estemos limitando su máximo potencial.

De hecho no fue sino hasta hace poco –cuando cumplí 20– que le puse nombre a mi personalidad. Recuerdo claramente los recreos en los que en vez de sentarme en una rueda de niñas prefería sacar la copia de cualquier libro que estuviera leyendo, así como también recuerdo que cuando pasaba mis recesos sentía que de alguna forma no encajaba. Estas niñas fueron muy obvias en hacerme notar lo diferente que era, yo solo abrí mi novela de nuevo y continué la lectura. Para el momento en que entré a bachillerato la cantidad de trabajos grupales aumentaron, era simplemente un fastidio, y aunque contaba con un grupo de grandes amigos, simplemente deseaba ponerles un tirro en la boca cada vez que nos reuníamos para hacer las láminas. No paraban de hablar, de todo y de nada, y a veces yo solo quería terminar la asignación.

Cuando entré a 5to año los grupos se acabaron, sería yo con mi teclado y mi mente, fueron meses gloriosos de perfecta producción. Luego vi una charla TED y mi vida tuvo sentido.

La autora Susan Cain transformó la forma en que los introvertidos ven al mundo. A principios del 2012 –cuando terminé bachillerato– publicó Quiet: El poder de los introvertidos en un mundo que no puede parar de hablar. Obra donde relata de manera divertida su experiencia como niña introvertida y explica cómo el mundo está diseñado para estas personas que en resumen hace mucho ruido. De ella aprendería varias cosas, entre ellas fundamentalmente, que yo era una introvertida, y que de hecho estaba bien serlo.

Los introvertidos, a diferencia de los extrovertidos, son sumamente sensibles a los estímulos del entorno, es por eso que después de estar un par de horas en una fiesta probablemente empiezan a sentirse agobiados, o también de repente los observas perdidos en el espacio sideral. No es que no les gusten las personas, de hecho les encantan, pero de pequeñas dosis. Su mundo interno, sus pensamientos, cobra relevancia y resulta sumamente atractivo averiguar a donde los lleva esa corriente de aguas turbulentas (o a veces calmadas). El mundo de estas personas cobra sentido después de percibir, organizar, estructurar e interpretar la información; cualquier decisión que tomen sin haber analizado los pros y contras la sentirán, simplemente, errónea. Al mismo tiempo, esa actitud los vuelven más observadores y detallistas de su entorno.

También me hizo pensar en el poder de la solitud para poder escuchar el rio de pensamientos que fluye en la conciencia. Clave fundamental para lograr las grandes invenciones del mundo.  Otra característica de los introvertidos es que piensan más de lo que dicen, su cerebro está configurado para tener este torrente de ideas fluyendo al mismo tiempo y por eso piensan mucho antes de decir las cosas (Si tienen un amigo introvertido probablemente les dejó de contestar una llamada, o borran cinco notas de voz antes de enviarla). Al mismo tiempo ellos  suelen escribir, de hecho se sienten más cómodos expresando sus emociones a través del papel.

Un introvertido no es necesariamente tímido, de hecho son dos rasgos de personalidad muy diferentes. La cosa es que-esto a juicio propio-aprender a socializar con el mundo a pesar de sus ruidos y constantes incongruencias es un proceso delicado y si está interrumpido o poco estimulado probablemente habrá un introvertido tímido. Pero si con el tiempo este introvertido se conoce a sí mismo y se junta con las personas  que constantemente lo enfrentaran a nuevos retos (extrovertidos) y que al mismo tiempo lo aprecien cuando tiene que quedarse en casa porque si, esta persona se convertirá en alguien altamente funcional.

Será el jefe que encuentra la solución más eficiente, será el trabajador dispuesto a enfocarse hasta alcanzar la meta, será el investigador que leerá hasta que duela, el profesional que se reinventará, el líder que entenderá y el padre que escuchará cada detalle de lo que su pequeño tenga que decir.

No es mi intención alardear, pero soy introvertida. Y eso es algo sumamente gratificante. Recientemente mi mejor amiga –súper extrovertida– me envió la Charla TED sin saber que yo la había visto hace años. Verla de nuevo resultó una experiencia renovadora porque sentí que me redescubrí como introvertida dejando a un lado cualquier ansiedad social que pudiera tener. No con esto quiero decir que seré la próxima gran autora del siglo XXI (De hecho los introvertidos nos sentimos fatales cuando presumimos) pero en definitiva me siento agradecida de las circunstancias que permitieron desarrollar mis capacidades desde la personalidad.

Quisiera culminar al estilo TED con una reflexión: ¿Cómo, siendo tú, colaboras en esta sociedad? Y si eres introvertido, ¿Cuándo has dejado que tus grandiosas características mejoren tu entorno?

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Andrea Molina

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