Por Alfredo Antonio Sabatino y Marbella Díaz Wever

¿Qué cocinas en tu mente? No sólo las hornillas de tu cocina se encienden para dar calor a los alimentos y prepararlos al gusto. También posees una hornilla interior que se enciende para dar forma a tus pensamientos, prepararlos y emprender acciones. Por ejemplo, en nuestro hogar se cocinan muchas ideas positivas que persiguen sabiduría, espiritualidad y, sobre todo, mucho amor cargado de optimismo y esperanza, ingredientes que fortifican nuestros valores y nos ayudan a enfrentar desafíos como familia. Por esta razón, queremos compartir con usted estimado lector, la fórmula que John Maxwell escribió al reflexionar sobre: ¿Cómo alcanzar un cambio positivo en la vida?

El pensamiento indicado, más las personas indicadas, en el entorno indicado, en el momento indicado, por la razón indicada = el resultado indicado. Esta combinación es difícil de vencer, ¿Por qué?

El pensamiento indicado: debe comenzar con la semilla de una idea, esto quiere decir que el pensamiento es la madre de las ideas; y las ideas son la fuerza más poderosa y útiles en el mundo.

Las personas indicadas: cuando usted le expone una idea a la persona indicada, pueden ocurrir cosas increíbles. Por lo general, el pensamiento original crece junto con su visión, su poder y su impacto. ¿Quiénes son las personas indicadas capaces de ampliar una visión? Son quienes lo conocen y lo aman, aquellos que reciben, agradan, fortalecen y complementan su visión. ¡Dime con quién andas y te diré quién eres! Eso es correcto. No todas las personas ayudan a desarrollar y alcanzar el potencial de otros.

El entorno indicado: su entorno ampliará o encogerá sus ideas. Cuando transitamos en el entorno correcto se valora el pensamiento, las ideas fluyen libremente, los nuevos enfoques son bienvenidos, se espera el cambio, se fomentan las preguntas, se revisan los egos, las ideas estimulan mejores ideas y el pensamiento genera trabajo en equipo. Pero si usted circula en un mal entorno, no encontrará nadie que lo motive.

El momento indicado: las ideas son frágiles cuando ven por primera vez la luz del día, no sobrevivirán si usted trata de ponerlas en práctica con rapidez o trata de introducirlas cuando hay más detractores que simpatizantes. Los pensamientos deben respirar antes de hacer uso de ellos.

– La razón indicada: un hombre siempre tiene dos razones para hacer cualquier cosa: una buena razón y la verdadera razón.

Los pensamientos tienen el potencial de convertirse en algo grande, dependiendo de qué trampolín se utilice para emprender las ideas. Al intentar desarrollar los pensamientos, descubrimos que podemos desarrollarnos nosotros mismos. Pero también los pensamientos dependerán de las actitudes. Una actitud es un “adelanto de quienes somos en verdad”, son las raíces que se encuentran en nuestro interior cuyos frutos salen al exterior. La actitud puede ser nuestra mejor amiga o nuestra peor enemiga. Es lo que nos acerca o nos aleja de las personas. Una actitud es algo más que un estado de ánimo o una emoción predominante sostenida por mucho tiempo. ¿Cómo saber lo que está en nuestro corazón? Miremos nuestro comportamiento. León Tolstói decía: “Todo el mundo piensa en cambiar al mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.

En fin, la mesa está servida. ¿Servimos la comida o cambiamos el menú? El mayor obstáculo para el éxito futuro de muchas personas es su forma de pensar en el presente. Si su forma de pensar es limitada, también lo será su potencial. Pero, si las personas mantienen sus pensamientos en constante crecimiento, su potencial irá más allá de lo común. El éxito de una persona, no se mide en centímetros, gramos, títulos universitarios o antecedentes familiares, se mide por el tamaño de lo que pensamos, decimos, actuamos y cocinamos.

Por Alfredo Antonio Sabatino y Marbella Díaz Wever

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