Lo litúrgico y lo artístico en los viejos sepulcros de Puerto Cabello corresponden a una época de pompa de la escultura nacional. El género en este estilo encontró magníficos exponentes de la estampa de la mano de los escultores italianos Julio Roversi y Emilio Gariboldi.

Julio, natal de la ciudad de Bolonia, es miembro de una familia de escultores. Llegó a Venezuela en la década de los setenta del siglo XIX, como trabajador del Proyecto Ferroviario Nacional. En 1882 funda en Caracas la Marmolería de Julio Roversi e hijo. En los trabajos realizados por la firma se evidencia la influencia neoclásica, referencial para la época. Mientras tanto, Emilio, proveniente de la ciudad de Milán, llego una década después. Se destaca por haber sido escogido por el presidente Joaquín Crespo para la decorar “El Arco de la Federación” en el año 1895.  Su labor como tallista es brillante, en sus obras se puede apreciar un acabado artístico único en su estilo.

El 1 de marzo de 1895 se constituyó la “Compañía Anónima Explotadora de Mármoles de Gañanago”

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Talleres de Mármol de Gañango: Fotografía de Berti, Revista El Cojo Ilustrado, 1897

En el trabajo artístico de cada uno de estos personajes, se expresa el simbolismo superlativo de la gesta libertaria. A Roversi se le encargó realizar el mausoleo de mármol para Francisco de Miranda en el Panteón Nacional, por su parte a Gariboldi, la construcción de los monumentos conmemorativos al 19 de abril de 1810, para lo cual diseñó en mármol un frontón de la Catedral de Caracas simbolizando a José Cortés de Madariaga. Sin embargo, también se destaca la innumerable fabricación de esculturas funerarias grabadas en mármol importado de Italia, así como los manufacturados en las canteras de Gañango, Puerto Cabello.

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Talleres de Mármol de Gañango: Fotografía de Berti, Revista El Cojo Ilustrado, 1897

El arte litúrgico en los mausoleos de Puerto Cabello es variado, sin embargo el nombre de sus cultores se encuentra en anonimato, producto del desinterés que para muchos representan estas obras. Las piezas de mármol acabadas por Roversi y Gariboldi se pierden de vista entre tantas otras, difícilmente de numerar, tomando en cuenta el estado de abandonos de los campos santos.

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Firma en obra de Gariboldi. Cementerio de los Protestantes, Judíos o Alemanes Puerto Cabello 1844. Fotografía: Elvis López

En los cementerios de los judíos en Coro, el de los alemanes en la Guaira y el general del sur de Caracas, algunas individualidades se han tomado la tarea de contabilizar y salvaguardar las obras funerarias, ya sea por la firma de la casa escultórica o por ser la morada de algún personaje relevante. Esta iniciativa debería extenderse a la ciudad de Puerto Cabello, considerando al lujo artístico, el trabajo y la cultura que representan estas obras, tanto en los campos santos porteños, como los presentes en otras latitudes.

Elvis López


Referencias:

  • “El Cojo Ilustrado”, 1895, 1897.
  • Miguel Elias Dao. Crónicas de Porteñas. Caracas 1960
  • José Alfredo Sabatino. La Palabra Hecha Paisaje, Puerto Cabello, 200 años en las tarjetas postales. Fundación Bancaribe, 2012

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